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Colegio Nuestra Señora de Fatima, Argentina.

libro Autores :
Ivan Petrini
Jorge Berdnarz
Leonardo Gimenez
Darío Gomez
Fabian Taddeo

Coordinado por : Prof. Roberto Donelli

Estas son algunas de las aves que pueblan nuestras lagunas pampeanas, ubicadas al sudeste de la Provincia de Buenos Aires, Argentina. Las características que a continuación describimos fueron estudiadas de la colección Fauna Argentina de Editorial Hipamérica de Argentina.

Nombre vulgar: Aguilucho común, aguilucho, águila (Tucumán).

Nombre científico: Buteo Polyosoma.

Ubicación taxonómica

Clase: Aves

Subclase: Neornithes

Superorden: Neognatae

Orden: Falconiformes

Suborden: Falcones

Familia: Accipitridae

Subfamilia: Buteoninae

Especie: Buteo polyosoma

 

Desde el corazón de los Andes de Colombia hasta el Cabo de Hornos, volando a grandes alturas o exhibiendo el colorido a menudo sorprendente de su plumaje, podemos descubrir la figura acechante del aguilucho, con su pico corto y encorvado, sus poderosas garras y la vigilante agudeza de su mirada, que recorre minuciosamente la extensión del paisaje.

A pesar de la variabilidad cromática que caracteriza a su especie, muchos de ellos ostentan el blanco impecable de su pecho, que se divisa desde considerables distancias cuando se posan sobre la rama de un árbol, sobre un poste o sobre una roca elevada.

Aves migratorias

Esta especie se halla presente a todo lo largo del margen Pacífico de Sudamérica, habitando las tierras bajas y las altas montañas del Ecuador, Perú, Bolivia, Argentina y Chile. En otoño, época de las migraciones, la proximidad del invierno los conduce en bandadas hasta el Uruguay, sur del Brasil y Paraguay.

En nuestro país, reside en valles y cordilleras, abarcando una extensa franja de territorio que comprende Jujuy en el Noroeste, Córdoba en el centro y llega hasta Tierra del Fuego e Islas Malvinas.

Pero una vez que concluye la temporada de nidificación y se inician las migraciones otoñales, los aguiluchos se reúnen en bandadas de hasta 200 individuos, que a gran altura surcan el espacio dirigiéndose al Norte. Es así como durante el invierno los aguiluchos se reparten por todo el país y la especie expande su distribución.

El guía

En el transcurso del verano, y mientras no les falte el alimento, sus costumbres son bastante sedentarias. Pero si las condiciones de subsistencia llegaran a resultar desfavorables, como ocurre en períodos lluviosos, cuando los roedores que integran su dieta quedan atrapados en sus cuevas, los aguiluchos organizan bandadas de seis a quince individuos y se desplazan en busca de una zona apropiada a sus necesidades. Según han observado algunos autores, estas bandas van precedidas por una guía explorador, quien se ocupa del hallazgo del nuevo paraje y que, llegado el momento, avisa al resto de los migrantes la aparición de una región óptima para establecerse.

La región predilecta

Su ambiente natural son las zonas montañosas y las estepas. Prefieren los terrenos abiertos, los campos arbustivos y las llanuras pobladas por árboles dispersos, lugares que les facilitan la localización de las presas y donde la vegetación les sirve para nidificar, refugiarse durante la noche o posarse.

Su amplia distribución en nuestro continente y el hecho de subsistir convenientemente tanto en latitudes bajas (hasta 18 grados L.S.) como altas demuestran la notable adaptabilidad del aguilucho a diversos climas y su gran resistencia a las bajas temperaturas.

Las alturas

Por la mañana y al atardecer, en un grácil planeo de reconocimiento, no muy prolongado, los aguiluchos describen amplios círculos en el aire, manteniéndose a 200 ó 300 metros del suelo, con las alas ligeramente flexionadas, muchas veces avanzando en contra del viento.

Comúnmente, se los descubre volando a menores alturas, casi siempre en pareja, o posados sobre las rocas altas en la Patagonia o en los cactus del Ecuador.

Pero el aguilucho tiene la capacidad de sobrevivir en hábitats de gran altura, y su vuelo alcanza con frecuencia los 2.500 metros. Sin embargo, pueden elevarse a altitudes aun mayores; en jujuy, por ejemplo, ocasionalmente se los observa volando a 3.500 metros.

Las presas favoritas

El aguilucho se alimenta principalmente de pequeños mamíferos, entre los cuales muestra especial predilección por los roedores, incluyendo ratones de campo, cuises, tucu-tucos y diversas especies de ratas. Ante la ausencia de éstos se conforma con pequeñas aves como palomas, perdices chicas, zorzales boyeritos, etc., o recurre a liebres y conejos. En menor medida busca anfibios y reptiles, y cuando las necesidades son verdaderamente extremas puede ingerir peces, caracoles, insectos, carroña y también aves de corral. Su dieta de reptiles comprende lagartos, lagartijas y culebras, y entre los insectos que se han encontrado en sus estómagos predominan ortópteros (grillos langostas) y coleópteros (escarabajos).

De un modo general, puede afirmarse que las presas favoritas de los aguiluchos son aquellas de sangre caliente, y que los otros animales que eventualmente componen su dieta les resultan menos apetecibles.

El astuto cazador

El aguilucho es un ágil y veloz cazador. Cuando su propósito consiste en la captura de las aves que están posadas sobre la tierra, comienza en un principio por elevarse un centenar de metros y luego emprende un lento descenso, siempre volando en círculos, disimulando de esta manera su presencia con el fin de no alertar a sus presas y espantarlas. Si consigue pasar desapercibido hasta llegar a una determinada altura, se lanza en diagonal, disparándose como una flecha sobre su víctima; desarrolla entonces una velocidad tal que le resultaría imposible variar el rumbo para seguir a aquélla en caso de que fuera necesario, ya sea porque se moviera, o porque intentara huir a último momento. Todas las maniobras del cazador habrían entonces fracasado.

Cuando anda al acecho de pequeños mamíferos, asciende a menor altura y se dedica, girando de un lado a otro la cabeza, a examinar el terreno, mientras prosigue su lento vuelo circular. Al divisar algún pequeño animal, realiza un corto descenso, pero si éste llega a advertir la amenaza, vuelve inmediatamente a elevarse. En caso contrario, describe una curva silenciosa a su alrededor hasta que lo sorprende por detrás y le golpea el lomo con fuerza. Si el punto de partida para el ataque no es el aire sino un árbol, por ejemplo, o un sitio de poca altura, el aguilucho sigue de todos modos un procedimiento similar, es decir, que cuando se trata de roedores o de otros pequeños mamíferos, siempre utiliza la táctica de sorprender a su presa por la espalda.

Dispersión de la bandada

En la Argentina, durante la época que transcurre desde principios de setiembre hasta finales de octubre, los grupos invernales, mudados a territorios de condiciones menos inhóspitas para la vida, comienzan a disgregarse. Es el tiempo en el que se unen y se consolidan las parejas que, separándose del resto de la bandada, van en busca de un sitio adecuado para la nidificación. En las regiones ecuatoriales, en cambio, el aguilucho común nidifica entre los meses de marzo y mayo.

Un lugar disponible

La elección del lugar donde nacerán los pichones dependerá en gran medida de los elementos naturales disponibles en el paisaje que ocupan las aves, como la vegetación y la topografía del terreno. Es habitual que construyan su nido en árboles o en arbustos espinosos, pero también se ubican en las salientes rocosas de los acantilados, sobre todo en la Patagonia, o utilizan los grandes cactus típicos del Ecuador y del norte del Perú. Sus nidos pueden encimarse incluso hasta en los postes de teléfono, y en lugares de baja altura, como sucede en las islas Malvinas, nidifican ente los tupidos pastizales que cubren las laderas de las colinas.

Una gran construcción

El nido es una construcción chata de gran tamaño, cuyo diámetro puede variar entre 75 y 100 centímetros. La pareja de aguiluchos fabrica su armazón con palitos secos y ramitas entrelazadas que llegan a medir hasta un metro de largo. De esta manera, poco a poco, el nido va adquiriendo y solidez. La concavidad del centro, allí donde se realizará la incubación de los huevos, el nacimiento y la cría de los pequeños, tiene alrededor de 25 centímetros de diámetro, y unos 10 centímetros de profundidad, y consiste en el espacio más importante de esta vivienda transitoria. Su interior, en efecto, es cálido y acogedor, pues la pareja de aves la acondiciona para que brinde suficiente comodidad y protección a sus descendientes tapizándola con una gran variedad de objetos mullidos y suaves, recogidos en las inmediaciones. Es así como, finalmente, logran un blando colchón compuesto de pastos, estiércol seco, hongos, líquenes, trozos de pieles de animales e incluso algunos materiales descubiertos entre la basura dejada por el hombre que se adaptan perfectamente a sus propósitos.

Estos nidos persisten durante muchos años y por lo general son utilizados varias veces, aunque no necesariamente en años consecutivos.

Los primeros ocupantes

La hembra puede poner de uno a tres huevos, pero los motivos de esta variación no han sido esclarecidos hasta el momento, y el número de huevos que pondrá la hembra resulta impredecible. Sin embargo, se ha observado una fuente tendencia a que la producción sea mayor en los nidos de individuos que habitan en altas latitudes.

Frecuentemente, los huevos del aguilucho común se diferencian unos de otros en pequeños detalles. Su coloración, blanca grisácea o blanca verdosa, presenta manchas pardas o rojizas en toda la superficie, que se oscurecen y se agrandan al aproximarse a los polos de la elipse. La cáscara muestra siempre una contextura gruesa y rugosa, y el tamaño de los huevos suele ser de 58 por 46 milímetros.

La defensa del nido

Aparentemente, el proceso de la incubación, que dura de 26 a 27 días, se encuentra a cargo de ambos miembros de la pareja, quienes se turnan en la realización de las tareas requeridas.

Mientras uno de ellos permanece incubando, el otro se posa, expectante, en la rama de un árbol cercano, o revolotea en lo alto sobre el nido. Si algún intruso pretende incursionar en los alrededores y se aproxima en forma peligrosa, las aves levantan el vuelo bruscamente y dibujan círculos veloces en el amplio cielo, a la vez que emiten gritos amenazadores, con el fin de espantar a la presencia invasora. El macho, más agresivo, ejecuta vuelos rasantes sobre el enemigo, profiriendo un chillido continuo y penetrante, que en la inmensidad del espacio resuena como una interminable serie de quiak-quiak-quiak.

Sin embargo, normalmente el aguilucho es un ave silenciosa, que solo acostumbra producir algún sonido en plena cacería.

El aprendizaje

Al cabo de dieciséis días, un tupido plumón blanco cremoso, oscurecido en las alas, cubre ya por completo el cuerpo de los pichones, resaltando con un pico de llamativo color azul verdoso.

Los pichones permanecen en el nido entre 43 y 50 días, mientras los padres se ocupan de alimentarlos con pequeñas presas. En las últimas dos semanas, los jóvenes comienzan ya a ejercitar sus alas, preparándose para abandonar el nido, y una vez aptos para el vuelo, sus padres empiezan instituirlos en el arte de la caza, llevándolos consigo diariamente para compartir la aventura de la búsqueda del alimento y enseñarles sus métodos. Junto a sus progenitores y maestros, durante poco más de una semana los principiantes realizan un simulacro de cacería, imitando las maniobras de los adultos en el aire, sus vuelos en picada, el acecho y asalto de las presas.

Una violenta despedida

Una vez incluido este corto período de aprendizaje, ya interrumpidas las clases de supervivencia, los padres abandonan de pronto su actitud protectora y comienzan a ahuyentar a sus descendientes con manifestaciones bastante enérgicas, persiguiéndolos y propinándoles fuertes golpes con las alas y picotazos, cuya intención es desalojarlos de su propia área de caza. Los pichones se ven entonces forzados a iniciar una vida independiente, lejos de la pareja que los trajo al mundo. Esta situación puede tornarse extremadamente violenta, en caso de que los pequeños aguiluchos se nieguen a obedecer la orden de partida, ya que sus anteriores maestros y protectores son ahora capaces hasta de producirles heridas de suma gravedad.

Nuestros amigos rapaces

Al igual que muchas otras especies de aves rapaces, el aguilucho común ha sufrido durante años (y aún hoy continúa en muchos lugares) una persecución injusta y contraproducente por parte del hombre.

Esta afirmación se basa en el hecho de que el aguilucho es un animal inofensivo para el ser humano, causante de un daño prácticamente insignificante tanto a las aves silvestres como a los animales domésticos, ya que su manjar preferido, como se sabe, son los roedores.

Distante y razonablemente desconfiado, no ha dejado por eso de convertirse en un aliado, que presta al hombre ayuda para su supervivencia. Podemos asegurar esto sin reservas ya que la dieta del aguilucho común, esencialmente basada en roedores, permite reducir el número, muy alto por cierto, de esos animales que sí resultan perjudiciales a los seres humanos, por motivos bastante conocidos. Por un lado, el aguilucho es útil al hombre de campo en el exterminio de la terrible plaga que los roedores significan para los cultivos; por otro, siendo estos transmisores de graves enfermedades, que atacan tanto a hombres como a animales, permite disminuir el peligro de su propagación y contagio.

 

 

Nombre vulgar: Cigüeña común, cigüeña americana, magoray, tabuyayá, tuyango,yulo,gulo,cabeza de hueso, baguarí, mbaguarí, sá pytá (en la Argentina)

Cauáua (en Brasil)

Pillo, pillu (en mapuche o araucano, en Chile)

Nombre científico: Ciconia maguari

Ubicación taxonómica

Clase: aves

Subclase: Neornithes

Superorden: Neognathae

orden: Ciconiiformes

Suborden: Ciconiae

Familia: Ciconiidae

Subfamilia: Ciconiini

Género: Ciconia

Especie: Ciconia Maguari

 

La cigüeña - probablemente la zancuda con la que el hombre está más familiarizado - es protagonista de muchos mitos populares y en Europa su presencia en los techos de las habitaciones humanas suelen ser bienvenida como portadora de la buena suerte. En nuestro país habitan tres especies de cigüeñas: el tuyuyú o cigüeña de cabeza pelada, el jabirú o Juan grande y la cigüeña común o cigüeña americana, que es la que más se asemeja a la cigüeña blanca que anida en Europa, a pesar de que ciertos rasgos y costumbres la separan de ella.

Un ambiente de pantanos

Si bien la cigüeña americana en una zancuda de hábitos menos acuáticos que otros miembros de su misma familia, y a menudo puede vérsela lejos del agua tras sus presas, en planicies, sembrados o rastrojos, la época de la reproducción la lleva indefectiblemente a asentarse en la zona de esteros, pantanos, bañados y lagunas, que le ofrecen el medio apropiado para construir el nido.

Su presencia en estos ámbitos es especialmente abundante al finalizar el invierno, sobre todo en el litoral y en las llanuras pampeanas, donde pueden observarse grupos a bandadas. La modificación de estos ambientes naturales mediante el desecamiento de los pantanos y la canalización de los cursos de agua no parece haber llegado a perjudicar aún seriamente a esta nutrida población.

Cigüeñas viajeras y cigüeñas residentes

La cigüeña blanca común (Ciconia ciconia) debe gran parte de su fama en Europa a sus hábitos migratorios. En forma periódica y regular, grandes contingentes abandonan los trópicos para anidar en las zonas templadas y viajan de África a Europa. Hasta tal punto son puntuales sus llegadas que resultan un síntoma del cambio de estación, y son tan regulares sus recorridos que no solo anidan siempre en el mismo paraje sino que además regresan año tras año a un mismo nido.

La cigüeña americana, en cambio, no manifiesta este comportamiento ni parece regular su época reproductiva más que por las condiciones que ofrece cada localidad. Colonias de nidificación de cigüeña americana hay en toda América del Sur, desde Colombia y Venezuela hasta Argentina y Uruguay. En Chile se la encuentra solo como visitante ocasional y se considera posible que sus visitas estén relacionadas con los años de extrema sequía en la Argentina.

Una rapiña serena

Con movimientos calmos y hasta un poco majestuosos la cigüeña recorre el campo o vadea los pantanos en busca de sus presas. Es un ave no demasiado especializada ya que acepta componentes muy variados en su dieta: anfibios, reptiles, peces, roedores chicos, insectos, moluscos y huevos y pichones de otras aves.

Su capacidad para consumir es grande. En el análisis de sus contenidos estomacales se llegaron a encontrar hasta quince lauchas en un ejemplar y siete ratones y un batracio en otro.

Cuando la cigüeña descubre a su presa la atrapa con un certero picotazo y luego la traga entera. Zeballos cuenta que pudo observar en una oportunidad cómo una cigüeña americana daba caza a una víbora de ochenta centímetros de largo, evitando con gran pericia sus fauces venenosas: batió primero vuelo muy cerca del suelo, mientras la víbora se alzaba en posición de ataque, la atrapó luego con su pico, aferrándola por una zona próxima a los colmillos, y levantó vuelo con ella. Al llegar cerca del suelo bajó a tierra y la devoró.

Grandes zancadas, vuelo reposado

La cigüeña camina serenamente, con grandes y pausadas zancadas, o descansa, apoyada en una pata y manteniendo la otra recogida debajo del cuerpo.

Tiene, como todas las aves planeadoras, un vuelo calmo, silencioso y sostenido. Luego de un breve carreteo se eleva con facilidad hasta gran altura, describiendo espirales ascendentes. Solo bate las alas cuando el vuelo es corto o cuando las condiciones del tiempo le impiden planear, o bien cuando está en busca de una corriente térmica que le permita elevarse. Kahl, que estudió la velocidad del batido de las alas en diversas especies de cigüeñas, registró para la cigüeña americana ciento ochenta y uno batidos de ala por minuto en vuelo horizontal, cuando soplaba escaso o ningún viento.

Por lo general la cigüeña planea. Sus anchas y rectangulares alas le permiten aprovechar las corrientes térmicas para elevarse por el aire, cosa que hace rápidamente, estirando con lentitud su largo cuello, con las alas abiertas en forma digitada. La cola negra, se ve atravesada por una cuña blanca vista desde abajo, lo que permite que el observador la distinga en vuelo de su pariente cercano, la cigüeña de cabeza pelada.

Ofrendas, saludos y reverencias

El final del invierno coincide con el inicio de la época de la reproducción. Machos y hembras, instalados cerca de pantanos, lagunas o bañados - que a menudo fueron el escenario de la crianza del año anterior -, desarrollan un complejo ritual de cortejo que, como sucede en otras especies, sirve tanto para sincronizar los estados fisiológicos de los miembros de uno y otro sexo como para prevenir errores en caso de colonias mixtas, integradas por ejemplares de más de una especie, cuando un error en el acoplamiento derivaría en el nacimiento de ejemplares híbridos.

El macho es el primero en tomar posesión del lugar. Desde el primer momento manifiesta una conducta agresiva hacia los otros miembros de su misma especie. Su hostilidad no discrimina entre los sexos, y machos y hembras son repelidos indistintamente. En cambio, la actitud del visitante es diferente según su sexo. Los machos optan o bien por evitar al macho establecido, manteniéndose fuera de su territorio estricto, o bien por presentar lucha y, según el desenlace de la misma, se retiran vencidos o desplazan al primer ocupante. Las hembras sexualmente maduras buscan el acercamiento una y otra vez; nunca presentan lucha, aunque el macho las ataque, y se limitan a retroceder momentáneamente para luego repetir el intento de aproximación.

Durante este período, más o menos largo, macho y hembra despliegan ciertos rituales que al parecer actúan como señales entre los miembros de la futura pareja y sirven tanto para coordinar su actitud como para reducir la agresividad.

Según Kahl, en el caso de otras cigüeñas y muy posiblemente también en la cigüeña americana, durante el período de formación de la pareja el macho adopta una postura "semejante a una reverencia" mientras sacude la cabeza de lado a lado cuando la hembra se le aproxima.

Otra de las conductas observadas por Kahl en un grupo de cigüeñas americanas de Corrientes es la que él llamó up down (saludo arriba abajo), en el curso de la cual tanto el macho como la hembra echan la cabeza hacia atrás hasta que el pico queda vertical y en posición invertida; entonces hacen castañetear el pico entre seis y diez veces, a la vez que emiten, antes y después del castañeteo, algunos silbidos bisilábicos.

Haedo Rossi realizó una serie de observaciones referidas al cortejo de la cigüeña americana en el Zoológico de Buenos Aires, y notó que frecuentemente el macho colocaba frente a la hembra un palito, posiblemente a manera de "regalo" u "ofrenda". Luego ambos se ubicaban frente a frente y, manteniendo muy tiesos sus cuerpos, castañeteaban los picos, bajaban los cuellos, estirados y rectos, y los cruzaban formando una X ; luego echaban la cabeza hacia atrás sobre el dorso del cuerpo y volvían a castañetear sus picos. En algunas oportunidades el ritual incluía un salto hacia arriba de ambos miembros de la pareja, que flexionaban las piernas y se ayudaban con las alas.

Es importante mencionar aquí que el castañeteo del pico desempeña un papel de gran importancia en la comunicación entre los individuos de la especie, ya que la cigüeña americana, al igual que todos los demás cicónidos tiene un aparato fonador muy rudimentario, con una siringe sin musculatura especializada, al punto que podría considerársela un ave muda.

El macho establecido acaba por ir cediendo a los acercamientos de la hembra; Hay cada vez menos violencia en sus ataques, los rituales se multiplican y termina por tolerar la presencia permanente de la hembra dentro del sitio de nidación. Así culmina el primer momento de la reproducción; la pareja ya está formada.

A partir de este momento muchos de los comportamientos rituales desaparecen; otros, como el saludo invertido, persisten durante toda la época de la reproducción.

El nido al ras del suelo.

A diferencia de otras especies de cigüeñas, que suelen anidar en lo alto- en árboles, rocas o techos de las casas -, la cigüeña americana anida en el suelo, por lo general en el lecho de los pantanos de aguas poco profundas. Ramas de espadaña, juncos, gramíneas y tallos de duraznillo se van entrelazando para formar una construcción palustre que recuerda lejanamente al del chajá. Sólida, bien, armada, de forma cónica, se levanta sobre una base que, tiene un diámetro de entre un metro y medio y dos metros y medio y se va estrechando hacia arriba hasta un diámetro de entre setenta centímetros y un metro y medio. Los nidos se apoyan en el suelo del pantano y sobresalen entre veinte y cincuenta centímetros por encima del nivel del agua, pero su altura total es bastante mayor, de entre cincuenta centímetros y un metro. El lecho propiamente dicho de esta compacta construcción suele tener a veces apenas cuatro o cinco centímetros de profundidad.

Cuando está fuera de su hábitat natural, la cigüeña recurre ocasionalmente a materiales diversos para construir su nido y Haedo Rossi observó que las del Jardín Zoológico construían los suyos con ramas de eucalipto, vainas de algarrobo trozos de cartón.

La construcción es lo suficientemente sólida como para que resulte duradera: la cigüeña suele utilizar al año siguiente el mismo nido, que solo necesita remozar.

Hijos negros de padres blancos.

Las posturas tienen lugar en agosto, setiembre, octubre y noviembre. La hembra deposita en el lecho del nido por lo general tres y a veces cuatro huevos de color blanco opaco, que miden alrededor de setenta y cinco centímetros de largo y cincuenta y cuatro de ancho. Entre postura y postura de una misma nidada transcurren cuarenta y ocho horas.

Después de un período de incubación que dura alrededor de treintaiún días y en el que el macho y la hembra se turnan para dar calor y proteger a los huevos, nacen los pichones. Son pequeños y de aspecto bastante semejante al embrión. Están cubiertos de un plumón blanco ralo, que deja ver el tinte entre negro y violáceo de la piel desnuda; tienen el pico pequeño, negro y bastante curvado y las patas también negruzcas. A partir de entonces y hasta alcanzar su coloración definitiva, la cría de la cigüeña americana pasa por varios momentos en los que el plumaje va diferenciándose más y más del adulto. A la semana de nacer, el plumón blanco ha invadido casi todo el cuerpo y las alas, pero cabeza y cuello están coronadas de un plumón negro, bastante ensortijado. Un par de días después aparece un segundo plumón, esta vez muy negro, que sobrepasa al plumón primitivo. La nueva cobertura sigue avanzando y hacia los veinte días de nacer, los pichones presentan un tono oscuro, sobre el que se destaca, en el nivel de la garganta, una porción amarilla con manchitas negras. En esta etapa de su desarrollo los juveniles son tan distintos de los adultos que cuando se los ve a uno junto al otro se podría suponer que pertenecen a diferentes especies.

Esta coloración transitoria no es al parecer gratuita sino que se podría suponer al servicio de una mayor eficiencia en la crianza. Por un lado sirve de camuflaje: los pichones negros en el lecho del nido se confunden con el entorno y no atraen a la atención de los depredadores. Por otro lado, el color negro permite una mayor absorción de la energía radiante del sol. Solo al alcanzar la edad de ocho meses cambiarán esta librea juvenil por la blanquinegra de los adultos.

Los pichones permanecen en el nido casi cuarenta días y durante ese período son los padres los que se encargan de alimentarlos, por lo general con anguilas, culebras, insectos grandes, huevos de aves, ranas y peces. Las cigüeñas tragan y luego regurgitan en el piso del nido el alimento destinado a los pichones, facilitándoles de este modo su digestión. En ningún momento embuchan a las crías directamente, que desde el comienzo se ven obligadas a picotear para alimentarse.

Narosky ha observado que los pichones suelen vomitar ante la presencia de extraños en la proximidad del nido. Estas regurgitaciones sirven para poner de manifiesto la enorme capacidad que tienen los pichones para ingerir alimento: uno de ellos vomitó de una sola vez cinco anguilas de 30 cm de largo y 2 cm de diámetro y otro vomitó a un tiempo dos gruesas anguilas, tres culebras y un huevo entero de perdiz.

Tanto durante el tiempo de incubación como durante el tiempo de cría, el nido es defendido celosamente por el macho o por la hembra y, ocasionalmente, en caso de peligro extraordinario por ambos al mismo tiempo.

El águila colorada, el gavilán campestre y el carancho son amenazas constantes para los pichones. Narosky observó en la localidad de San Vicente, en la provincia de Buenos Aires, que un carancho había construido su propio nido muy cerca de la colonia de las cigüeñas y es de suponer que alimentaba a sus propias crías con huevos y pichones que sacaba de ella.

La defensa del nido se limita en los primeros momentos a una observación inquieta, en la que la cigüeña sigue los movimientos del posible depredador. Luego lleva a cabo su despliegue agresivo: con la cabeza y el cuello agachados y las plumas erizadas comienza a avanzar lentamente hacia el enemigo castañeteando con fuerza el pico. Si el despliegue no alcanza para amedrentar al intruso, pasa al ataque franco con fuertes y diestros picotazos.

Durante este largo período de crianza los pichones comienzan a adoptar los comportamientos de comunicación de los adultos de su especie. En los primeros días reciben la llegada de sus padres al nido con una especie de graznidos y balidos roncos y comienzan a castañetear el pico. Cuando ya están crecidos y los padres abandonan el nido durante períodos bastante largos, el reencuentro desencadena en los jóvenes el saludo "arriba abajo" que suelen intercambiar macho y hembra.

A los cuarenta días los pichones bajan del nido y comienzan a dar sus primeras zancadas por los alrededores y a intentar sus primeros vuelos.

Las bandadas de la tarde.

Si bien menos señaladamente gregaria que la cigüeña de cabeza pelada, la cigüeña común suele vivir en grupos, por lo general no demasiado numerosos - aunque en ocasiones incluyen a una gran cantidad de individuos- y anidar formando colonias.

Durante el día es frecuente que se dispersen por los campos, pero al atardecer es habitual el espectáculo de grandes bandadas de cigüeñas que se juntan en las orillas de los cuerpos de agua para cazar roedores, reptiles y anfibios, cumpliendo así el papel que les cabe en el ecosistema del bañado como reguladores de los excesos numéricos en las poblaciones de otras especies.

NOMBRE VULGAR: Cisne de cuello negro, cisne de cogote negro, cisne de pescuezo negro, cisne argentino; thula en araucano; kaum en ona y también komn; huiti en quichua; guiraeté guazú en guaraní, pato arminho y cisne de pescoco preto, en Brasil; black necked Swan, en inglés.

NOMBRE CIENTÍFICO: Cygnus melancoryphus (Molina, 1792)

Ubicación taxonómica:

Clase: Aves

Subclase: Neornithes

Superorden: Neognathae

Orden: Anseriformes

Suborden: Anseres

Familia: Anatidae

Subfamilia: Anserinae

Tribu: Anserini

Género: Cygnus

Especie: Cygnus melancoryphus

 

Juncos, espadañas, totoras enmarcan la laguna donde nada apaciblemente un grupo de cisnes. El verde de la vegetación parece exaltar el blanco plumaje del que emerge, elegante, el negro cuello ligeramente colgado.

Bien puede corresponder este comienzo para referirnos a un ave celebrada por los poetas y tema de innumerables mitos. Pero este cisne descripto brevemente es el cisne de cuello negro, nativo de la América del Sur, mencionado por primera vez por Bougainville y descripto por el jesuita chileno Juan Ignacio Molina en 1782.

Estas aves anidan desde la latitud de la provincia de Buenos Aires y Chiloé en Chile hasta la Tierra del Fuego, y ocasionalmente se las encuentra en las islas Malvinas. En el invierno migran hacia las provincias centrales de Chile, hacia el centro y norte de la Argentina, y alcanzan también el sur del Paraguay, Uruguay y el sudeste de Brasil. En primavera regresan: se los puede ver cruzando el cielo en formaciones triangulares y haciendo un fuerte ruido con las alas.

En aguas saladas o dulces

Esteros, lagunas o lagos de aguas dulces o saladas son el ámbito del cisne de cuello negro. Como nada en bandadas numerosas, busca las zonas más abiertas, más libres de vegetación. En las partes más alejadas de la costa es también donde pueden protegerse mejor, pues ante cualquier señal amenazante podrá alejarse nadando o carreteando para levantar vuelo. Las zonas de vegetación más espesa, en cambio, serán el albergue elegido para hacer el nido y criar los pichones.

Según los estudios hechos en 1971 por Markham en Magallanes(Chile), del total de cisnes de cuello negro censados, el 56 por ciento se hallaba en aguas saladas y el 44 por ciento en aguas dulces. Es un ave de hábitos diurnos. Por la noche busca para descansar los sitios profundos de las lagunas.

En estos cuerpos de agua el cisne de cuello negro encuentra alimento abundante: hojas, tallos tiernos, semillas, raíces son la base de su dieta, a la que suman larvas de insectos acuáticos, moluscos, crustáceos y huevos de peces.

Generalmente, el cisne busca su alimento cerca de las orillas de los cuerpos de agua, por los que se desplaza nadando. Como no se zambulle, es mediante su largo cuello que alcanza la vegetación sumergida, que consume en grandes cantidades, aunque también aprovecha las plantas flotantes.

Nada, camina, vuela

Aunque el cisne de cuello negro es esencialmente acuático, pertenece al único grupo de aves que, en mayor o menor medida, puede desarrollar los tres tipos de locomoción: marcha, vuelo y natación - la predominante -. Al ser aves de gran tamaño, pasadas, y de patas relativamente cortas, tienen un andar torpe y levantan vuelo con dificultad.

Como ocurre con todas las aves acuáticas, la elegancia y la destreza con que nadan se relacionan en cierta medida con las cualidades del plumaje. Los cisnes tienen densas capas de plumas cortas que son constantemente engrasadas con la secreción de la glándula uropigia (ubicada cerca de la cola) que el ave distribuye con el pico. Esta lubricación, al rechazar el agua, permite la formación de un colchón de aire dentro del plumaje aislando a la piel respecto del medio externo y evitando una excesiva pérdida de calor al animal.

Otra importante cualidad es la disposición particular de las patas, que le facilitan el desplazamiento cuando está en el agua y también le brindan un soporte estable en tierra.

El cisne de cuello negro posee tres dedos dirigidos hacia adelante, unidos por una membrana interdigital, por eso se lo define como un ave palmípeda. El cuarto dedo, en cambio está libre y en la parte opuesta.

Cuando nada escoge los dedos interiores, replegando a la vez la membrana interdigital mientras la pata se dirige hacia adelante. Así consigue disminuir la resistencia del agua. Enseguida abre los dedos, vuelve a desplegar la membrana y hecha la pata hacia atrás con fuerza y hasta donde se lo permiten los músculos, de modo de desplazar la mayor cantidad de agua posible para avanzar con más facilidad.

No es tan grácil este cisne en tierra. Su cuerpo voluminoso es la causa de su andar poco airoso y de la necesidad de carretear un largo trecho para levantar el vuelo. De todos modos, ya en el aire avanza rápidamente, con el negro cuello totalmente estirado y haciendo el típico ruido de las aves con alas cortas y cuerpo pesado. No solo el sonido producido por las alas es tan fuerte que puede oírse a distancia sino que, además, mientras vuela lanza una especie de silbido suave, musical, que repite rápidamente, sobre todo si está excitado.

Cuando baja sobre el agua, las patas palmeadas le sirven a manera de frenos.

El cortejo, la reproducción

El agua es también el espacio del cortejo amoroso. Con el plumaje bien apretado sobre el cuerpo el macho y la hembra empiezan a rozarse, se acercan más cada vez y mientras palmean con fuerza unen los pechos y entrelazan los largos cuellos. Cuando el macho consigue deslizarse sobre el lomo de la hembra, se produce la cópula (introduciendo el órgano copulador en la cloaca de la hembra), que dura solo unos pocos instantes. Durante todo el cortejo, los movimientos del cuerpo estuvieron acompañados por una serie de gritos muy similares a los que emiten cuando defienden su territorio.

Poco después vuelven a deslizarse apaciblemente. La pareja ha recuperado la compostura habitual, luego de acomodar y peinar con esmero su blanco plumaje.

Muchas veces los cisnes deben librar violentos combates para constituir o para defender su pareja, que dura toda la vida. Al comenzar la pelea se encaran parándose frente a frente, profiriendo rotundos y agresivos combates al tiempo que despliegan las alas, para enseguida reforzar la amenaza agitando las alas con fuerza y apuntando los picos hacia arriba.

Llegan los pichones

Aguas adentro, al amparo de los juncales de la laguna o de otra vegetación acuática, los cisnes de cuello negro levantan sus nidos. Pueden hacerlo también en tierra firme, en un islote protegido, pero siempre cerca del agua. Será un territorio que defenderán celosamente.

Ambos miembros de la pareja cooperan en la tarea. Estirando el cuello, el macho alcanza a la hembra el barro, las ramitas o las hojas secas necesarias. Ella los toma con el pico y a su vez estira el cuello para colocar el material lo más lejos posible. Siempre echados, repiten el procedimiento para acarrear todo el material que haga falta. Se levantan entonces, reiniciando el transporte hasta su destino final.

La hembra se encarga de la construcción propiamente dicha. Edifica la parte sumergida con barro y juncos y va afinando la calidad de los materiales a medida que asciende, hasta legar al fino pulmón con que cubrirá la hoya superior cuando comienza a incubar los huevos. El resultado es una estructura de unos sesenta centímetros de diámetro y veinte a veinticinco centímetros de alto, con una depresión circular de unos treinta y cinco centímetros de ancho y trece de profundidad en su parte superior.

En el Jardín Zoológico de Buenos Aires los cisnes de cuello negro habían elegido un espacio protegido por plantas espinosas para levantar el nido, al que tapizaron delicadamente con una gramínea llamada pelo de indio. Este nido se ubicaba a tres o cuatro metros del agua.

La pareja también se complementa durante la incubación. En los pocos días que dura la postura, la hembra abandona el nido para comer y nadar con cierta frecuencia, mientras el macho hace de centinela. Pero cuando completa la postura ocupa casi todo su tiempo en el cuidado de los huevos, a los que va cubriendo con plumón y pajitas de la hoya. En los momentos, ya más escasos, en que deja el nido, el macho acentúa la guardia echándose al lado. También suele alcanzar a la hembra materiales para cubrir los huevos.

Cada vez que se acerca, el macho da una serie de gritos y cabezazos para evitar que la hembra lo confunda con el enemigo. Esta le responde sin levantarse del nido.

La nidificación ocurre entre julio y noviembre, según las zonas. La postura consiste en tres a cinco huevos (rara vez hasta siete ) por nidada. Estos tienen cascara suave, lisa y algo brillante, de un color crema sucio que se va oscureciendo poco a poco y miden aproximadamente diez por siete centímetros. La hembra pone los huevos por la mañana y con un día de intervalo. La referencia sobre el período de incubación señalan entre cuarentaiún días y treinta y cuatro o treinta y seis . Cuando nacen los pichones la hembra casi no se separa de ellos. Los atiende con gran dedicación y ponen su defensa más energía aun que al proteger los huevos.

Las crías recién nacidas apenas pesan unos 150 gramos. Las cubre un plumón blanco que al mes va virando hacia el gris, color que se acentúa después de los tres meses, cuando empiezan a salir las nuevas plumas. El cuello toma entonces tonos barrosos en tanto alrededor de los ojos y el pico el plumaje más negro; sólo a los cinco meses el cuello se vuelve negro, si bien alcanza su color definitivo un mes más tarde.

Mientras se van dando estos cambios en la fisionomía, ocurren otros en el comportamiento de los pichones, apoyados siempre en la protección y la enseñanza que le dispensan los padres. Estos nadan llevando a las crías sobre el lomo, al que se han trepado por el lado de la cola con la ayuda de los suaves movimientos que los padres hacen con las alas y las patas. Estos les van enseñando a obtener alimento y a refugiarse entre los juncos, las totoras o los duraznillos ante el menor signo de peligro. En pichones nacidos en cautiverios se observó que el primer día de vida no se alimentaban y solo al segundo comenzaban a hacerlo.

Apenas los pichones alcanzan su plumaje definitivo comienzan a independizarse de los padres.

En comunidad

El cisne de cuello negro acepta fácilmente la compañía de sus congéneres en el agua y para nadar en general se congrega en grandes bandadas. En situaciones especiales, como las sequías, se han visto más de mil ejemplares concentrados en las lagunas de la provincia de Buenos Aires.

No es común, en cambio, ver volar a más de seis de ellos juntos, aunque para el vuelo el instinto gregario se manifiesta más vivamente cuando llega el momento de la migración.

Ya anotamos que se desplazan formando triángulos, sin hacer escalas, aun al recorrer largas distancias como hacen las poblaciones que habitan en las zonas más australes del país que vuelan al llegar el invierno hasta las provincias del norte.

Los cisnes de cuello negro pueden compartir sus hábitats pero existen ciertas restricciones. Hay un territorio que el macho guarda celosamente. Es bastante más pequeño que el de otras especies de cisnes. La defensa de esta privacidad no tiene nada que ver con el alimento: su significado es sólo sexual, pues en esa zona se concretan los comportamientos relacionados con la reproducción y la nidificación. Cada pareja abandona este territorio para alimentarse en una zona común.

En las lagunas u otros cuerpos de agua dulce el cisne de cuello negro comparte su hábitat con los cisnes coscoroba (Coscoroba coscoroba), la especie que le es más afín, y con otras aves de ambientes acuáticos. En Magallanes -Chile-, Markham comprobó que los grupos de ambas especies se mantenían homogéneos y convivían ligeramente separados unos de otros. En las lagunas saladas de esta zona viven también aves típicamente marinas como los cormoranes y los diversos tipos de gaviotas.

Eventualmente, en época de nidificación los territorios de individuos de distintas especies se superponen parcialmente y puede darse lugar, entonces, a enfrentamientos durante los cuales las aves efectúan despliegues intimidatorios y se agreden a picotazos.

De quién defenderse

En realidad el único enemigo del cisne de cuello negro ha sido el hombre, aunque es cierto que los pichones, y quizás los huevos, pueden ser atacados por aves rapaces diurnas.

Este peligro explica el celo con que la pareja enseña al pichón a protegerse y con que ella misma defiende su nido. Ante la menor amenaza la hembra se yergue, estira el cuello y picotea o grita, mientras mantiene las alas abiertas pero flexionadas. Si en ese momento el macho está nadando, se acerca rápidamente gritando, pero si casualmente el nido estuviera solo, el macho se yergue al aproximarse al nido y, desplegando las alas, se interpone entre éste y el intruso.

Defenderse de su enemigo principal le fue más difícil. El cisne fue una de las aves más perseguidas por el hombre.

Habla bien a las claras de las depredaciones que la codiciada piel del cisne provocó en el siglo pasado y principios de éste, el hecho de que cerca del cabo San Antonio una cañada conserve todavía hoy el nombre Cisneros, porque en un tiempo fue centro de los cazadores de cisnes.

En la actualidad estas matanzas prácticamente han terminado, si bien suelen capturarse individuos vivos para venderlos en los mercados de aves exóticas, que se encuentran, como antes los compradores de sus plumas, principalmente en Europa.

En general, el estado actual del cisne negro en la Argentina se puede definir como bueno.

El parque Nacional Laguna Blanca, en la provincia de Neuquén - establecido en 1940- protege una variada avifauna acuática en la que el cisne de cuello negro ocupa el segundo lugar en importancia (luego del macá plateado), con una población de varios miles de individuos.

En Chile, la laguna El Peral, junto con una franja ribereña de cien metros, se consagra a la protección del cisne de cuello negro, así como de las otras aves y plantas acuáticas que han fijado allí su hábitat.

 

EL FLAMENCO COMÚN (Phoenicopterus Chilensis)

Con una llamativa coloración rosada, una estilizada figura de largas y finas patas y delicado cuello, un inconfundible pico curvo, el flamenco común constituye, sobre todo en sus grandes concentraciones, un espectáculo de inusitada belleza. Ligados insolublemente a los ámbitos acuáticos, ya que sólo allí pueden obtener alimento y lugares adecuados para nidificar, los flamencos habitan desde los 4.000 m. de altura hasta el nivel del mar, preferentemente en lagunas abiertas, con aguas someras y salobres.

De las tres especies que se encuentran en nuestro país el flamenco común es el que tiene una distribución más amplia, nidificando en el altiplano de Córdoba Santa Fe Buenos Aires y la Patagonia.

En los salares temporalmente inundados y las lagunas semipermanentes de las aguas salobres de la puna, las tres especies comparten su hábitat con una variada avifauna integrado por diversos patos. Aunque la mayor parte de estos ambientes carecen de vegetación emergente, poseen, en cambio una seca flora de plantas sumergidas y algas microscópicas que sirven de alimento a los flamencos directamente.

La laguna de Posuelos, principal laguna de la puna Argentina en la provincia de Jujuy, cuenta con una población del rededor de 25.000 ejemplares del flamenco.

En la región central del país, un lugar muy frecuentado por el flamenco común es la laguna de mar Chiquita, con un espejo de agua de unos 2.000 km. cuadrados, al norte de la provincia de Córdoba y que actualmente ha aumentado su superficie debido a crecientes extraordinaria.

Un pico funcional:

Unas de las peculiaridades de los flamencos es su gran pico, doblado en ángulos y adaptado para la filtración.

La dieta del flamenco incluye a mas de veinte especies diferentes de diatomeas, además de pequeños moluscos y crustáceos.

Pero para procurarse su comida el flamenco dirige su largo cuello hacia abajo, manteniendo la cabeza y el pico en posición invertida, y así comienza el proceso de filtración, en el cual la garganta y la boca actúan como bombas: el agua pasa a través del pico y, cuando es expedida por el bombeo , los pequeños organismos que han sido arrastrados, quedan retenidos en las laminillas ubicadas en los costados internos del pico

Sus hábitos:

Un ave gregaria:

Los flamencos son aves gregarias que sólo nidifican en colonias, en ocasiones es factible observar entre los flamencos algunas peleas en las que los movimientos ondulantes de sus cuellos, los individuos entrechocan sus picos.

En cuanto a las migraciones, se sabe que migran desde áreas de nidificación hacia el noreste de la Argentina, parte de Paraguay, Uruguay y sur de Brasil, pero se desconocen datos más precisos referidos a cada población en particular.

El despliegue grupal:

Los flamencos son aves monógamas. Antes de la formación de las parejas, machos y hembras se reúnen en grupos que oscilan entre los 15 y 100 individuos. Más o menos al unísonos, y con cierto ritmo, las aves mueven la cabeza, con los cuellos extendidos y los picos apuntando hacia el cuello.

Algunas avanzan con las alas desplegadas, siempre con movimientos rítmicos, y emitiendo gritos, el grupo se desplaza varios metros. Algunos semanas después comienza la nidificación

La cópula:

La cópula suele producirse algunos días después que la pareja a dejado de participar en los despliegues comunales. El macho sube encima de la hembra, manteniendo el equilibrio con las aletas, une su cloaca con la su compañera. Durante su cópula el macho sube su cola y la hembra baja la suya.

Una tarea compartida:

Los flamencos nidifican en colonias con un número variable que puede llegar a hacer varios nidos.

Pareciera que ambos adultos colaboran en la construcción del nido

Nombre vulgar: 1 ) Gallareta gigante, ajoya (en Chile)

2 ) Gallareta cornuda, gallareta con cuernos

3 ) Gallareta cenicienta, gallareta soca, gallareta americana

4 ) Gallareta grande, gallareta de ligas rojas, gallareta de pico rojo, tagua común en Chile

5 ) Gallareta de escudete rojo, gallareta de frente roja,gallareta frentiroja

6 ) Gallareta chica, gallareta de escudete amarillo, gallareta de ala blanca

Nombre Científico: 1 ) Fulica gigantea

2 ) Fulica cornuta

3 ) Fulica americana

4 ) Fulica armillata

5 ) Fulica rufifrons

6 ) Fulica leucóptera

Ubicación taxonómica:

Clase: Aves

Subclase: Neornithes

Superorden: Neognathae

Orden: Gruiformes

Suborden: Grues

Familia: Rallidae

Subfamilia: Fulicinae

Género: Fulica

Especies: Fulica gigantea

Fulica cornuta

Fulica americana

Fulica armillata

Fulica rufifrons

Fulica leucoptera

 

Con su cuerpo rechoncho y una silueta fácilmente reconocible, las gallaretas integran una parte del paisaje habitual de lagunas abiertas o con vegetación densa.

Son aves que se caracterizan por un comportamiento muy bullicioso y -como la generalidad de los representantes de la familia de los rálidos - son hábiles nadadoras y mediocras voladoras.

En la Argentina existen dos especies, todas pertenecientes al género Fulica: la gallareta gigante (F. Gigantea), que como su nombre indica es la más grande de todas (64 cm de longitud); la cornuda (F. Cornuta), la cenicienta (F. Americana); la grande o de ligas rojas (F. Armillata); la de escudete rojo (F. Rufifrons) y la ghica de escudete

amarillo (F. Leucoptera), que es la de dimensiones más reducidas (44 cm de largo).

Todas, excepto la gallareta cenicienta, son exclusivamente sudamericanas.

Aves de laguna.

Las gallaretas son habitantes de lagunas y esteros con abundante vegetación; dentro de este tipo general de hábitat, algunas especies prefieren las aguas abiertas y otras los pajonales próximos a los cuerpos de agua.

Según las especies, además, ocupan zonas en el nivel del mar o cuerpos lacustres a grandes alturas. La gallareta gigante, por ejemplo, se encuentra en áreas de difícil acceso y climas inhóspitos, como las lagunas altoandinas que se hallan entre 3.600 y 4.500 metros sobre el nivel del mar: en la Argentina se la encuentra solamente en la región puneña y fuera del país aparece en el sector andino hasta el Perú. La gallareta cornuda también es ave de lagunas de altura; habita en el altiplano de Chile, Bolivia y la Argentina, por donde se extiende por la región montañosa hasta Tucumán. La gallareta cenicienta tiene un hábitat similar, superponiéndose en gran parte a las dos especies anteriores, ya que vive en las lagunas de altura desde la provincia de Catamarca hasta el Perú, habiéndose efectuado además registros de su presencia hasta Colombia.

La gallareta grande comparte en buena parte su distribución con la gallareta de escudete rojo y la chica. Estas especies abundan en lagunas de vegetación densa o semiabierta, Aunque la gallareta chica parece preferir las áreas libres de vegetación. Dentro del país se encuentran desde el norte ( exceptuando el altiplano ) hasta el noroeste de la Tierra del Fuego y las Islas Malvinas, y en el resto de América en Chile, Uruguay, el sureste de Brasil y ocasionalmente en Paraguay. La gallareta chica es una de las especies más adaptables, sobreviviendo tanto en medios acuáticos fuertemente salinos como en aguas dulces. Asimismo, tiende a ser más abundante.

Típica coloración:

La coloración general de estas aves es común en las seis especies, dominando el color gris pizarra en todo el cuerpo, salvo la cabeza y el cuello, que presentan un color negro.

El escudete, el rasgo más variable, es la cobertura de la maxila sobre la frente, que se ensancha formando un plato más o menos expandido. Esa mayor o menor expansión está regulada por las hormonas sexuales, varía según la época del año ( reproductiva o no), la gallareta en actitud defensiva de su territorio, por ejemplo, expande el escudete para impresionar a su enemigo. La coloración de esta parte del cuerpo es distinta según la especie: En la gallareta grande presenta un color amarillo y se diferencia de las demás por una mancha rojiza ubicada entre el pico y el escudete. La gallarta de escudete rojo, tiene el escudete de ese color, mientras que en la chica éste es amarillo o anaranjado.

Desplazamientos:

Las gallaretas son aves especializadas en la vida acuática y están dotadas de gran habilidad para nadar, bucear y zambullirse. Sus dedos presentan membranas laterales lobadas, una característica anatómica que si bien no resulta tan eficaz en la natación como las patas palmeadas de patos, cisnes y otras aves.

Sus alas son poco desarrolladas, lo que impide que estos animales sean excelentes voladores. Sin embargo, las gallaretas tienen importantes desplazamientos en algunas zonas, lo que indica que pueden transportarse relativamente bien mediante el vuelo.

Obtención del alimento:

la alimentación de estas aves es variadas, aunque es en general herbívoro. Se desplazan nadando para buscar las materias vegetales que aparecen en la superficie del agua, y en ocasiones se sumergen y bucean para llevar el alimento si éste se presenta a mayor profundidad.

Constructores de plataformas:

Las gallaretas construyen estructuras flotantes llamadas "plataforma de despliegue". Se trata de conglomerados de plantas acuáticas entrecruzadas para formar una estructura que apenas se levanta sobre la superficie del agua, pero es lo suficientemente fuerte como para soportar el peso de ambos integrantes de la pareja que la utilizará. Su tamaño varía desde aproximadamente medio metro de diámetro a un metro o más, y el macho es el único encargado de su construcción. En general, éste elabora varias plataformas y la última puede servir como base del nido de postura donde tendrá lugar la incubación.

Estas plataformas son enérgicamente defendidas por la pareja; ésta extiende su vigilancia a todo su territorio, que comprende desde la plataforma de despliegue hasta la línea de costa y una pequeña zona de agua abierta en el centro de la laguna.

Dada la fuerte territorialidad que manifiestan estas aves, sus construcciones (que, por otra parte, tienen corta vida y se desintegran tras cumplir su función por un tiempo) siempre guardan una distancia razonable de las pertenecientes a otras parejas a fin de evitar situaciones conflictivas.

Parejas estables:

Las gallaretas son probablemente monogámicas; la pareja , residente en un territorio establecido, se mantiene hasta la muerte de uno de sus miembros.

La formación de estas parejas es precedida por un ritual de cortejo, cuyas características se han observado en la gallareta cenicienta.

El primer paso del despliegue no se diferencia mayormente del comportamiento que tiene para el reconocimiento entre los jóvenes y sus padres o al acercarse, fuera de época de reproducción, dos adultos (solamente las hembras no manifiestan esta conducta entre sí): las dos aves se tocan los picos y una de ellas - la hembra en este caso- baja la cabeza a modo de reverencia, esperando que el individuo dominante realice el segundo despliegue. Este "mordisquea" las plumas de su posible pareja, a veces hundiéndole el pico enteramente el pico entre las plumas del pecho o la cabeza.

Luego de un instante de persecución entre los miembros de la pareja, se da la cópula sobre las plataformas de despliegue donde la hembra permanece silenciosa. Ésta , en una posición corporal arqueada, desciende ligeramente de la plataforma y sumerge la cabeza dentro del agua. El macho la monta balanceándose con las alas abiertas y luego la desmonta y recompone el plumaje durante algunos minutos. Aunque éste es el modo más frecuente entre las gallaretas, también puede realizar, al parecer, cópulas subacuáticas.

Dos tipos de nido.

Las gallaretas construyen sus nidos con materiales disponibles en su entorno sin depender de una especie particular de planta. Construyen un nido de postura sobre la plataforma de despliegue mientras ésta se encuentra en uso. Son estructuras flotantes relativamente pequeñas, bien unidas a la vegetación emergente, y rara vez ubicadas en la costa. En el caso de la gallareta de ligas rojas, el nido tiene una rampa en uno de sus lados, compuesta por palos gruesos depositados a lo largo, que facilitan el ascenso y descenso de los miembros de la pareja, quienes limpian con frecuencia este pasadizo. Los nidos poseen un revestimiento de trozos secos y finos de tallos y hojas que al parecer juegan un papel importante en la incubación.

Cuando los huevos eclosionan, la pareja de gallaretas construye un nido nuevo más grande que el anterior, y que será utilizado para la crianza de los pichones.

Aunque por lo general los nidos son construidos entre plantas flotantes, la gallareta grande prefiere áreas libres de vegetación; en ciertas especies, como la gallareta cornuda, el nido se ubica con frecuencia al tope de un grupo de piedras pequeñas que pueden ser amontonadas por la misma ave. Algunos autores sugieren que en la gallareta gigante los nodos no constituyen plataformas flotantes ya que descansan directamente en el fondo del cuerpo de agua, hecho debido seguramente al clima muy riguroso reinante en los lugares donde nidifica esta ave (lagunas de altura). La nidificación tiene lugar entre setiembre y marzo según la especie.

El huevo de la gallareta por lo general presenta un fondo de color tierra pálido y está cubierto de pecas o manchas marrón purpúreas. Su tamaño varia entre los 65 por 45 milímetros en la gallareta gigante (que puede alcanzar puestas de cinco huevos), a 50 por 35 milímetros en la chica (que puede llegar a poner 12 huevos). Esto indicaría que las gallaretas más grandes son las que ponen menor cantidad de huevos,

la defensa del nodo es una tarea que está a cargo de ambos miembros de la pareja. Al eclosionar los huevos esta actitud llega a un pico en el cuál los defensores atacan sin importar el tamaño del posible agresor. Algunas especies, como la gallareta del escudete rojo, presentan un comportamiento más tímido y abandonan el nido con más facilidad ante cualquier perturbación; en esta especie, justamente los nidos son más parasitados por el pato cabeza negra, que deposita sus huevos entre los de sus huéspedes.

Los pichones:

Al nacer, los pichones de le gallareta miden aproximadamente un tercio del tamaño del adulto y la lobación de sus patas está bien desarrollada. Su plumaje es bastante similar en todas las especies: el plumón es negro y la corona carece de plumas. El pico es de coloración matizada y el escudete no está aún bien desarrollado.

Son nidífugos, ya que a las seis horas de nacer están secos y en condiciones de saltar del nido y nadar. Los padres proceden a su alimentación respondiendo a un despliegue de los pichones llamado "ruego", en el cual los mismos piden alimentos torciendo el cuello hacia uno de los lados.

A los cinco días de vida las crías pasan la mayor parte del tiempo siguiendo a sus padres y a partir del sexto comienzan a experimentar importantes cambios en el plumaje. El tiempo que son alimentados por sus padres decrece paulatinamente y a partir de la segunda semana se alimentan la mayor parte del tiempo solos. A los ochenta días ya se observa en las jóvenes gallaretas el primer indicio de voz y plumaje adulto, y son capaces de volar.

Gregarias y bulliciosas:

Las gallaretas desarrollan su vida en grandes bandadas y con su comportamiento ruidoso, rompen el silencio emitiendo diversos silbidos monosilábicos, que, en su conjunto constituyen un rico lenguaje.

El macho de la gallareta grande emite un silbido corto y semiagudo que puede ser escuchado como juit, güit, puit o pit de acuerdo con la excitación del individuo, quien simultáneamente sacude el cuerpo y retrocede la cabeza encogiendo el cuello. Un silbido semejante a un cuic tiene el valor de comunicación intersexual. La hembra tiene voz más suave y más débil que el macho; en casos de alarma emite un grito semejante a un jec, que repite varias veces si el peligro persiste. También puede emitir un grito más fuerte y reiterado, que se escucha como un terr, semejante al ladrido de un perro pequeño.

La gallareta de escudete rojo emite un sonido de alarma distinto. En el macho se escucha como un toc, mientras que el grito de la hembra se asemeja a un tec.

Las vocalizaciones de la gallareta permiten reconocer a las distintas especies y a los distintos sexos. Cuando una de estas aves comunica la voz de alarma a los miembros de su bandada, el sonido se contagia al resto de las aves de tal modo que la zona de la laguna se convierte en un escenario activo y bullicioso.

Defensoras de su territorio:

Las gallaretas realizan una serie de despliegues agresivos para la defensa de su territorio. Dicha conducta consiste en una sucesión de movimientos de carga emocional creciente y cuyo punto final puede ser el combate cuerpo a cuerpo.

En la postura normal, la cabeza se mantiene erguida y el cuello erecto, la cola está en posición horizontal y las alas en reposo junto al cuerpo. En el comportamiento agresivo, por lo general, estas aves realizan un descenso del cuello y la cabeza, separan las alas manteniéndolas rígidas, expanden las plumas subcaudales blancas, mantienen la cola erguida, erizan las plumas del cuello formando un collarín - aunque algunas especies, como la gallareta grande, no lo hacen - y dilatan el escudete aumentando su tamaño.

Elaborados despliegues:

Las gallaretas combinan todas o algunas de las posturas y transformaciones corporales mencionadas para formar entre diez y veinte despliegues con cierto significado social.

La gallareta grande presenta un despliegue denominado "amago" que equivale al grado inferior del comportamiento agresivo; consiste en estirar el cuello hacia adelante y apuntar con el pico al posible adversario, que puede ser de otra o de la misma especie. En este despliegue no hay desplazamiento del ave; representa una actitud de amenaza o advertencia. Un despliegue semejante pero con desplazamiento del ave es el llamado "patrullaje" se llama "carga simple"- . Continuando con operaciones de carga agresiva creciente, la gallareta aumenta su velocidad y separa levemente las alas, al mismo tiempo que realiza movimientos rápidos del cuerpo de izquierda a derecha, dando la impresión de que se moviera a tumbos. Este despliegue es llamado "carga a tumbos" y se utiliza para ahuyentar a otras aves. Puede también, manteniendo la misma postura, correr sobre el agua aleteando con fuerza, despliegue que es llamado "correteo". Se suceden luego una serie de despliegues ya inmediatos a la lucha, que pueden efectuarse en pareja, como en el caso de la gallareta cenicienta.

El punto culminante de estos comportamientos es la pelea, que puede o no ocurrir. En estos combates los contrincantes se enfrentan erguidos, apoyándose en la cola sobre la superficie del agua con las patas a la vista, mientras baten sus alas y se dan fuertes picotazos y patadas para terminar el enfrentamiento solo con las patas. En general la pelea involucra a dos parejas rivales, y es iniciada por los machos a los que luego se suman las hembras.

Una vez concluido el combate comen o recomponen el plumaje pacientemente con el pico, eliminando el exceso de excitación y relajándose.

La gallareta cenicienta presenta otros despliegues de mayor sentido defensivo, como "la baladronada", donde adopta una postura amenazante ante la aparición de peligros inesperados. También suele golpear el agua vigorosamente con las dos patas mientras se desplaza, y para alertar a otras gallaretas de la presencia de un intruso eleva la cola exhibiendo las plumas subcaudales blancas.

Las poblaciones actuales

En general, las gallaretas no parecen correr riesgos inmediatos. Sus "enemigos" naturales son los depredadores habituales (ave de presa, culebras y algún carnívoro), que pueden alimentarse de huevos y pichones, mientras que los adultos aparentemente no corren muchos riesgos.

El mayor peligro es el que pesa sobre los ambientes lacustres y palustres, en general por la creación de diques y canales que modifican incluso la sanidad del agua. Además, los cuerpos de agua suelen recibir desechos cloacales o industriales que los contaminan.

Sin embargo, no se avizora por el momento un riesgo muy inmediato ni para las gallaretas de llanura - las más conocidas en el país- ni para aquellas de las alturas andinas.

 

NOMBRE VULGAR:

Tordo rengrido ,Tordo,Tordo comun,Maraji (en guarani)

Mirlo argentino (en chile),shiny corubird (en ingles).

 

NOMBRE CIENTIFICO:

 

MOLOTHAUS BONAVIENRIS

 

 

HABITAT CARACTERISTICO:

 

Esta especie se adapta ,por lo tanto a una gran variedad

de climas y ambientes excepto la alta montaña y la selva

amazónica. Los Tordos habitan en bosque abiertos ,montes parques, tanto en regiones bajas como zonas de

hasta3.500m de altitud. Sin embargo el hábitat por

excelencia del Tordo son los campos abiertos.

NUTRICION:

(FORMA DE PICO Y REGIMEN

ALIMENTARIO)

La dieta de los Tordos adultos esta compuesta principalmente por semillas silvestres. Se alimentan

también aunque en menor medida de una serie de

insectos: escarabajos, saltamontes, grillos, hormigas,

etc. El pico del Tordo renegrido es grueso y agudo.

 

COLORACIÓN: Totalmente negro desde la cabeza

a las patas. Pico negro profundo .Cabeza, cuello ,espalda

y pecho de color negro intenso con un brillo púrpura

azulado. En la zona ventral este brillo es mas azulado que

púrpura .Alas y cola opacas o con brillo mas bien verdoso

Patas de color negro profundo.

Cabeza y dorso grisáceo ventral mas clara. Los pichones

totalmente emplumados tienen similar color.

 

DIMENSIONES:

LONG:19,5cn

LONG del PICO:2cn

LONG del ALA:11cn

LONG de la COLA:8cn

PESO del MCHO:57g

PESO de la HEMBRA:45g

 

 

REPRODUCCIÓN:

 

El encuentro entre macho y hembra tiene lugar

en tierra o sobre los árboles .El cortejo se

componen de ciertos movimientos de donde

acompaña por un corto determinado. El tordo

renegrido es una de las pocas aves que no

construye su nido ,ni incuba sus huevos, ni cría

sus pichones ,sino que deposita su postura en nidos

ajenos .El periodo de incubación necesaria para los

huevos del renegrido es de 12 días y el de la mayoría de

las aves es algo mayor, las hembras de tordo renegrido

suele poner los suyos después de que el hospedante ha

puesto primero de los huevos .

 

 

CRECIMIENTO DE LOS

PICHONES:

El crecimiento de los pequeños tordos es muy rápido

en los primeros 5 días ,se les provee el alimento

suficiente .Al acercase las 2 semanas de vida ya

abandonan el nido pero siguen dependiendo de sus

hospedantes durante 3 semanas.

 

ALIMENTACIÓN DE LAS

CRÍAS:

Durante las primeras semanas de vida los pichones

comen exclusivamente insectos, alimento que se ajusta

mejor que los granos ,a los grandes requerimientos de

proteínas para esa etapa de desarrollo.

 

EXTREMIDADES:

{Alas y patas}

 

Las alas son estrechas y mas o menos redondeadas en su

extremo .Las patas son largas y delgadas. Poseen uñas

largas.

 

 

DIMENSIONES:

Altura :50cn

LONG:70cn

LONG. del PICO:12cn

LONG. del ALA:26cn

LONG. del TORSO:9cn

LONG. de la COLA:10cn

PESO:4,5Kg

ALIMENTACION DE LAS CRIAS:

Durante la primera semana de vida uno de los padres

permanece siempre en el nido cuidando y alimentando

a las crías .

Para conseguir su comida el pichón picotea la base del

piso de su padre hasta que esta la abre entonces introduce

toda la cabeza dentro de la boca dejando el alimento.

A partir del sexto o séptimo día los padres dejan solas a sus crías durante la mañana para alimentarse.

 

 

 

Nombre vulgar: Benteveo, Bienteveo, Bicho feo, Pitangua, Pita Juan, Pitipi, Quintove, Quentope, Quitope, Quetupi, Quechupi (en Argentina). Ben-te-vi (en Brazil). Cristo fue (en Colonia y Venezuela). Kiskadee Flycatcher (en Estados Unidos).

 

 

Nombre científico: Pitonegus Sulphuratus

 

 

HÁbitat:

Ocupa un área que comprende la Mesopotamia, la llanura Chacopampeana, el noroeste de la Patagonia.

El Benteveo se adapta a distintos tipos de hábitat: bosques, llanuras, etc. Pero pueden vivir e lugares relativamente secos, es mas habitual en las proximidades de los cuerpos de agua y también frecuenta lagunas, ríos, o pantanos.

 

 

Nutricion:

(forma de pico y régimen alimenticio)

 

La alimentación del Benteveo se basa fundamentalmente en insectos, langostas, mariposas, escarabajos, chinches, etc. También puede comer caracoles, ranas, lagartijas, culebras, huevos y pichones de otras aves. Consume semilla y frutos. Con frecuencia el Benteveo pesca renacuajos y pequeños peces que logra atrapar sin zambullirse.

El pico es fuerte, recto, con punta terminada en gancho y presenta cerdas en las comisuras. Si se siente en peligro, el Benteveo demuestra gran agresividad y ataca con su filoso pico.

 

 

Extremidades:

(alas y patas)

Las patas terminan en cuatro dedos, entre los que se distinguen el pulgar por su independencia y mayor desarrollo.

Las alas son ramas y comparativamente cortas.

 

 

Reproducción:

(Cortejo y periodo de incubación de los huevos)

Cuando llega la época de formar pareja, una vez elegida la compañera, es el macho el que lleva adelante el despliegue nupcial. Se para rígidamente erguido frente a la hembra, lleva hacia abajo la punta del pico elevando las plumas de su cabeza, mientras sacude rápidamente las dos y produce un fuerte chasquido con el pico.

La tarea de empollar los huevos esta a cargo de la hembra , mientras el macho sigila la posible llegada de intrusos, a los que trata de ahuyentar con sus gritos. La incubación dura en total 17 días al cabo de estos días nacen los pichones, que abandonan el nido solo cuando están en condiciones de volar.

 

ColoraciÓn:

Cabeza negra. Las plumas del copete son negras en la punta y de color amarillo fuerte en la base, zona que es visible solo cuando el copete esta erizado. La cara esta cruzada por dos anchas franjas o cejas blancas que nacen a los lados del pico, pasan sobre los ojos y se unen en la nuca. El pico es negro, los costados del cuello, la garganta y la barbilla son blancas. La parte dorsal del cuerpo es marrón, con franjas amarillas.

Nombre vulgar: chajá, yaja, gritón yaja, chajá moñudo, etc.

 

Nombre científico: chauna Toquata

 

Dimensiones :

Largo total 90 cm

Altura 70 cm

Largo de ala 50 cm

Largo de la cola 50 cm

Largo del culmen 4 cm

Largo del torso 13cm

La hembra es mas pequeña que el macho

 

Peso: 3,5 kg.

 

Hábitat:

El chajá habita en los espacios abiertos húmedos y pantanos lagunas esteros en los que abunda los pastos tiernos, los bañados y sus pajonales contiguos. Frecuente en particular los espejos de agua reducidos y de poca profundidad.

A veces se lo halla en lagunas y selvas y bosques y también se lo puede encontrar sobre la vegetación flotante.

Plumaje: El chajá presenta una variada gama de tonos grises, con algunas plumas blanca y el abdomen.

En el contraste de las patas y las zonas periorbital son mas marcadamente roja

 

Alimentación:

La alimentación del chajá es fundamentalmente vegetariano, basadas en hojas, semillas , y frutas de planta terrestre y acuática.

Algunos doctores sostienen que la dieta de estas aves incluye también insectos que habita en los cuerpos de agua.

Patas: los largos dedos de las patas le proporcionada una buena base de sustentación para su desplazamiento sobre la tierra e incluso sobre la vegetación flotante.

 

Cortejo:

Durante el cortejo, macho y hembra se acicalan mutuamente las plumas de la cabeza y el cuello.

Esta actividad se realiza durante tres semana antes de comenzar la nidificación.

Nidificacion:

Los nidos de estas aves son construcciones toscas, elaborada con juncos, caña, tallo y hojas de gramíaneas, etc. En ello se deposita entre cuatro y seis huevos

Crianza: al nacer el pichón, están en condiciones de alimentares por si mismo y desplazarse tras su padres.

Los pichones permanecen bajo el cuidado paterno hasta su total desarrollo

 

Defensa:

Aunque usualmente pacifico el chajá puede atacar a un posible depredador o durante el celo a un rival, valiendo se con los espolones de sus alas.

 

 

 

Nombre vulgar: Tero, teru, teru teru (en guaraní?) queltregua (chile) avefria (España) southeran lopwing (en ingles)

Nombre científico: vanellus Chilensis

 

Dimensiones:

Longitud del ala: 23 cm

Longitud de la cola: 10 cm

Longitud del torso: 7,5 cm

Las dimensiones de las hembras son similares

Peso aproximado:280 g

 

Distribución :

Los teros son abundante en toda América del sur, con excepción del Ecuador, Perú y gran parte de Bolivia y la selva amazónica.

En al Argentina se distribuye en casi todo el territorio nacional.

 

Hábitat:

A pesar que están normalmente asociados a las cercanías de lagunas, bañados, cañada o campos inundados, es muy común hallar Tero bastantes alejados del agua, como en campos abiertos que posean buena visibilidad ya que la vista juega un papel fundamental en su sistema de búsqueda de presa .

También es muy frecuente halarlos en grupos o en pareja en los caminos de tierra o en la vera de ellos mismo.

 

Alimentación:

Fundamentalmente prevalece su dieta el contenido animal , figura principalmente insecto, langostas, escarabajos, hormigas en menor proporción materia vegetales; vinculado con la tierra firme , es decir que los casa en sitio relativamente alejados del agua.

 

Cortejo:

Aveces se inician luchas entre machos, que se continúan en el aire, atacándose con el pico pero no con los espolones.

Luego uno de ellos realiza un despliegue de atracción hacia la hembra revoloteando a su alrededor con la cola desplegada e inclinada hacia abajo estirando la cabeza lo mas alto posible.

También seduce a la hembra con despliegue parecidos a vuelos de mariposa.

Nidificación: los nido de los teros son construcciones muy sencilla: simples hoyos someramente excavados en el suelo y rodeado de algunas hierbas secas o tallos, en ellos la hembra deposita generalmente cuatro huevo sobre que ambos miembros de la pareja de aves desarrollan una activa y celosa vigilancia.

 

Coloración:

Adultos: cabeza, cuello y pecho superior gris ceniciento a gris azulado.

Pico, iris y anillo alrededor del ojo rojo. Longitud y fina cresta occidental negra, que se extiende desde la frente hacia abajo.

Juveniles: babero mas pardo, barreado dorsal pardo. Sin negro en la frente ni anillo rojo alrededor.

Pichones: dorso avellana con marchitas negras, banda negra cruzando la nuca. Iris castaño. Líneas negras partidas en los flancos partes bajas blancas. Patas color gris plomo

 

 

 

Nombre vulgar: chingolo, Yncancho (en el norte), cachilo (en el litoral), chuschiu (en córdoba), vichi (en Tucumán), marumbe ( en guaraní), sigua , siguita, chircoli, choita.

Nombre científico: Zonotrichia capensis

 

Dimensiones:

Las medidas varían según las subespecie.

Longitud total: 120 a 160 mm’

Longitud del ala: alrededor de 105 mm

Longitud del copete: de 8 a 10 mm

Longitud del tarso: alrededor de 20 mm

Longitud de la cola : al rededor de 20 mm

Longitud del pelo: alrededor de 10 mm

 

Peso: al rededor de 20 g

Hábitat:

Los chingolos abundan en zonas de cultivo. Mansos y curiosos, frecuenta en la periferia de las casas y se acercan al hombre. Los chingolos habitan en lugares abiertos con plantaciones de arboles y arbustos.

Distribución:

El chingolo tiene un distribución muy amplia en América del Sur. Habitan los subtropicales y templados del Brasil, Paraguay, Uruguay, Chile, Perú, Ecuador, Colombia y Argentina. Evita la zonas tropicales y la de gran altitud en nuestro país es omnipresente salvo en una estrecha franja cordillerana.

Alimentación:

la alimentación de chingolo es omnívora ya que consume semilla e insectos, variando las proporciones según la época del año.

Coloración:

Las plumas de la corona son gris con laterales negros se levan ante determinados estímulos formando un copete el dorso esperado, rallado de negro, y las zona ventral blanca.

Cortejo:

Precediendo a la cúpula, el macho corteja a la hembra valiéndose de su canto y del despliegue de su plumaje.

Nidificacion:

La hembra construye el nido en un lugar protegido y la acondiciona de tal modo que quede mullido. En el deposita los pequeños huevos que halla misma incubara al rededor de 12 días.

Los pichones:

Nacen cubiertos de un oscura plumón. Cuando abandona el nido es remplazados por otro grisáceo.

Crianza:

Mucha veces el nido del chingolo es paracitados por el tordo, que deja allí sus huevos. La hembra del chingolo los incuba y luego alimenta los pichones que la superan en tamaño.

Los pichones de chingolo son alimentados por ambos padres, fundamentalmente con insectos.

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Página elaborada por Rafael Alvarez Martìnez.
Ultima revisión : Enero 6, 2001.
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